miércoles, 23 de marzo de 2011

TERAPIAS BIOLÓGICAS (12)

Como tenían que hacerme un nuevo historial clínico en Córdoba,  debido al cambio de domicilio y de médico, lógicamente se volvían a hacer las pruebas de la tuberculosis. Una placa de torax y el test de Mantoux. Afortunadamente el test dio negativo y se me podía administrar sin problemas el biológico Enbrel.
En la primera visita al hospital Reina Sofía, me vieron en una consulta de reumatología, pero me derivaron al Hospital Provincial donde se encuentra la unidad de terápias biológicas. El Hospital Provincial forma parte del complejo hospitalario Reina Sofía.
Al frente del servicio de reumatología está el Dr. Eduardo Collantes (Este prestigioso reumatólogo, que tiene sus raíces en el granadino barrio del Albaicín, lleva más de treinta años vinculado a Córdoba, ciudad en la que nacieron sus tres hijos y dos nietos y en la que tiene a sus mejores amigos. Formó parte de la primera promoción de la Facultad de Medicina de Córdoba y desde que hizo la especialidad empezó a trabajar en el hospital Reina Sofía. Ha desarrollado siempre su labor en Córdoba, aunque dos años fue profesor asociado en el hospital Cochin de París, en el que se especializó en una enfermedad reumática, la espondilitis, ya que allí están los mejores profesionales. Gracias a esa especialización, el Servicio de Reumatología del Reina Sofía es pionero en España en la atención a la espondilitis. Fuente: CÓRDOBA Local.)

En  You Tube y en algunas entradas de este blog, se pueden visualizar algunos vídeos donde el Dr. Eduardo Collantes explica de forma clara, conceptos sobre la espondilitis anquilosante, y la importancia de las asociaciones de enfermos.
Después de la negatividad de las pruebas de la tuberculosis, la aplicación de Enbrel era viable.
Retirada del biológico de la farmacia del hospital, transporte en la bolsa termo, y al frigorífico de mi casa.
Era la hora de "ponerse las pilas", y dar de lado el miedo a las agujas, empezando a inyectarse uno mismo el medicamento.
Bajo la supervisión de un ATS, me puse yo solito mi primera dosis de Enbrel. El hecho de pincharme solo, me daba más libertad para hacerlo a cualquier hora del día sin estar supeditado al horario de botiquín.
La dosis inicial fue de una inyección de 50 mg/ml una vez a la semana.
Pasaban los días y no notaba alivio terapéutico. Seguía teniendo muchos dolores y no habían desaparecido tan pronto como me ocurrió con el biológico Humira.
La reumatóloga que me controlaba decidió cambiar la dosis, y en vez de ser una inyección de 50 mg/ml una vez a la semana, cambiar a dos de 25 mg/ml semanalmente.

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