sábado, 5 de febrero de 2011

VIDEO INFORMATIVO (16)

Espondiloartritis. Dr Javier Calvo. Hospital General de Valencia.

viernes, 4 de febrero de 2011

CONCEPTOS DE INTERÉS (15)

Los inmunosupresores son fármacos capaces de suprimir la respuesta inmunológica a un estímulo antigénico producido por un antígeno interno o externo.
Se usan en la prevención del rechazo de los trasplantes y en una amplia serie de enfermedades autoinmunitarias como la espondilitis anquilosante, la psoriasis, la enfermedad de Crohn, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y enfermedades sistemicas y dermatológicas.
Los responsables del reconocimiento de los antígenos o de los organismos patógenos son los linfocitos. Los linfocitos T se desarrollan en el timo, y los linfocitos B se desarrollan en la médula ósea.
Las células T se clasifican en dos subgrupos:

-Células T CC4 positivas. Interaccionan con células B ayudandoles a proliferar y producir anticuerpos.
-Células T CD8 positivas. Destruyen las células del huesped que han sido infectadas por un virus u otros patógenos.

También nos encontramos dentro del sistema inmunitario con las células B, las interleukinas y los interferones.
De acuerdo con su mecanismo de acción, los inmunosupresores se clasifican:

-Fármacos que inhiben la activación de las células T (ciclosporina)
-Fármacos que inhiben la síntesis de DNA y RNA (metotrexato)
-Corticosteroides que suprimen la inflamación asociada a la reacción inmunológica.
-Anticuerpos monoclonales que bloquean algunos factores implicados en el mecanismo de la reacción inmunológica (adalimumab, infliximab)
-Otros productos producidos por recombinación genética bloqueando algunos mecanismos implicados en la reacción inmunológica (etanercept)
-Fármacos que actuan sobre el factor estimulantes de colonias.

Después de un trasplante, muchos pacientes son tratados con una combinación de fármacos. Con el tiempo pueden eliminar algunos de estos fármacos y a medida que disminuye el riesgo del rechazo. Sin embargo, muchos pacientes tienen que ser medicados de por vida.
Algunos fármacos inmunosupresores se emplean en una amplia variedad de enfermedades autoinmunitarias, como por ejemplo la espondilitis anquilosante.

VIDEO INFORMATIVO (15)

MANIOBRA DE SHÖBER

Es una prueba aplicable en la Espondilitis Anquilosante para explorar la flexión de la columna lumbar. Se señala la apófisis de la LV y otro punto 10 cm más arriba. En las personas normales en la flexión máxima la distancia debe pasar de los 10 a los 20 cm.

jueves, 3 de febrero de 2011

CONCEPTOS DE INTERÉS (14)

El efecto de acción de los fármacos corticoides es un antiinflamatorio y el de un antihistamínico simultáneamente.
Tiene un poderoso efecto de acción y su empleo se haya ampliamente difundido a nivel mundial, pero hay que recordar muy bien algunos detalles antes de iniciar un tratamiento corticoide:

1-Los corticoides básicamente son sustancias que se producen en el mismo cuerpo humano, en dosis pequeñas, para controlar situaciones de estrés orgánico. Cuando se inicia el empleo de fármacos corticoides se corre el riesgo de interferir con la producción endógena corporal (que muchas veces suele ser suficiente para controlar el estrés orgánico inicial) e inclusive en tratamientos repetidos, no controlados por un médico puede llegarse a suprimir la producción endógena con los graves riesgos que esto significa.

2-Suprimir los mecanismos inflamatorios normales puede desencadenar problemas de salud más severos: si se emplean indiscriminadamente corticoides en el tratamiento de infecciones virales se da el caso que los virus infectantes se desarrollen más rápido y más peligrosamente en el paciente.

3-Cuanto más tiempo se emplea un fármaco corticoide mayores efectos colaterales se van a desencadenar: gastritis, defectos en los depósitos de calcio en huesos, cúmulos de grasa corporal son los más frecuentes problemas asociados al uso prolongado o indiscriminado de un corticoide.

Por eso los corticoides en la actualidad se usan bajo indicaciones médicas muy precisas, no deben emplearse para tratar resfriados comunes ni tampoco para aliviar las molestias producidas por un golpe.
Un médico debe hacerse responsable para dar inicio a un tratamiento corticoides y debe además supervisar estrictamente qué tiempo y con qué dosis será empleado el fármaco, bajo ningún motivo un paciente puede reiniciar la terapia corticoide sin antes consultar con el médico tratante e incluso si el paciente desea suspender el tratamiento corticoide debe hacerlo siguiendo las estrictas indicaciones del médico que irá disminuyendo las dosis en forma lenta y progresiva.
Recuerden además que el efecto de acción del corticoide depende del producto que estemos usando. Hay variedades de corticoides que duran meses en el cuerpo humano luego de una sola dosis y hay otras variedades de corticoides que son excretados en ocho horas luego de su ingesta. Hay corticoides de inicio rápido que muchas veces pueden salvar una vida y hay corticoides de inicio muy lento, hay corticoides en inyectables y hay corticoides que se inhalan; todos estos fármacos deben ser escogidos por el médico tratante.

Nunca se automedique con un corticoide.

miércoles, 2 de febrero de 2011

CONCEPTOS DE INTERÉS (13)

Los antiinflamatorios controlan el proceso inflamatorio que nuestro propio cuerpo está desarrollando como un mecanismo de defensa ante un factor agresivo conocido o desconocido.
Básicamente el proceso inflamatorio se produce por la liberación de unas sustancias llamadas prostaglandinas, que normalmente se hallan alamacenadas en todas las células de nuestro cuerpo. Cuando un factor agresivo ataca al cuerpo entonces se liberan las prostaglandinas como medio de defensa y se presenta el cuadro típico de inflamación con hinchazón de la parte afectada, enrojecimiento y dolor.
Los antiinflamatorios inhiben la liberación de prostaglandinas y el primero que apareción en el mercado mundial fue el Acido Acetil Salicílico.
En la actualidad contamos con gran variedad de fármacos antiinflamatorios los cuales pretenden evitar los efectos colaterales de los antiinflamatorios sin haber logrado hasta el momento un antiinflamatorio 100% seguro, pues resulta que las prostaglandinas no sólo defienden al cuerpo contra una agresión externa sino que también son sustancias protectoras en distintos órganos del cuerpo humano: cubren la superficie del estómago protegiéndolo de los ácidos gástricos, impiden que la grasa se deposite a nivel de pared arterial, y otras más.
Hay un fascinante campo de estudio con respecto a las prostaglandinas, sustancias de defensa que las células de nuestro cuerpo producen y que definitivamente tienen más efectos benéficos que dañinos.
El efecto de acción de un fármaco antiinflamatorio depende de:

1-La dosis de inicio, la presentación en inyectable generalmente ofrece dosis altas del fármaco. Es cierto que a mayores dosis de antiinflamatorios mayor efecto de acción pero también es cierto que a mayores dosis encontramos mayores efectos colaterales (clásicamente, gastritis mas severas) por eso la presentación de dosis altas sólo debe emplearse en casos agudos como dosis de inicio, al calmar el dolor se continuaría con dosis mas bajas o si es posible se cambia a un analgésico. Y de hecho, nunca se debe seguir un tratamiento largo con antiinflamatorios sin la supervisión directa de un profesional médico.

2-La respuesta del paciente al fármaco, se asume que el antiinflamatorio ha sido recetado por un médico el cual ha sopesado los riesgos/beneficios para el empleo del producto pues siempre ha de tomarse en cuenta la respuesta del paciente al fármaco; si existe lesión previa en hígado o riñón hay que adecuar las dosis y si se está tratando un cuadro crónico hay que escoger el producto que menos efectos colaterales produzca. Los médicos no se guían por propagandas mercantilistas sino por los requerimientos del paciente y por su propia experiencia en el uso del fármaco, es por eso que se recomienda fuertemente a los usuarios que no se automediquen con antiinflamatorios, muchas veces el fármaco que le fue recomendado a su familiar y que le hizo mucho bien a ese paciente puede causarle severos efectos colaterales.

Los antiinflamatorios por su efecto de acción calman el dolor de la inflamación e incluso algunos llegan a bajar la fiebre, pero no es recomendable, sobretodo en menores de un año o en mayores de 60, usar un antiinflamatorio para controlar la fiebre: en estos pacientes siempre la primera opción es un analgésico.

En conclusión, por los efectos colaterales producidos por todos los antiinflamatorios es necesario recomendar que sea un médico quien indique el uso de este fármaco, el abuso de aintiinflamatorios automedicados es la primera causa de gastritis en todo el mundo. No caigan en el juego de propagandas mercantiles que ofertan al antiinflamatorio como la panacea moderna, que sea un profesional médico el que determine la oportunidad, la dosis y el tiempo que se usará el antiinflamatorio elegido. De esta manera no interferirá con la acción protectora que sus propias prostaglandinas ejercen a nivel de todo el cuerpo humano.

lunes, 31 de enero de 2011

GUÍA EN IMÁGENES (15)

PRINCIPALES PETICIONES DE LABORATORIO EN LAS ENFERMEDADES REUMÁTICAS