jueves, 24 de marzo de 2011

miércoles, 23 de marzo de 2011

TERAPIAS BIOLÓGICAS (12)

Como tenían que hacerme un nuevo historial clínico en Córdoba,  debido al cambio de domicilio y de médico, lógicamente se volvían a hacer las pruebas de la tuberculosis. Una placa de torax y el test de Mantoux. Afortunadamente el test dio negativo y se me podía administrar sin problemas el biológico Enbrel.
En la primera visita al hospital Reina Sofía, me vieron en una consulta de reumatología, pero me derivaron al Hospital Provincial donde se encuentra la unidad de terápias biológicas. El Hospital Provincial forma parte del complejo hospitalario Reina Sofía.
Al frente del servicio de reumatología está el Dr. Eduardo Collantes (Este prestigioso reumatólogo, que tiene sus raíces en el granadino barrio del Albaicín, lleva más de treinta años vinculado a Córdoba, ciudad en la que nacieron sus tres hijos y dos nietos y en la que tiene a sus mejores amigos. Formó parte de la primera promoción de la Facultad de Medicina de Córdoba y desde que hizo la especialidad empezó a trabajar en el hospital Reina Sofía. Ha desarrollado siempre su labor en Córdoba, aunque dos años fue profesor asociado en el hospital Cochin de París, en el que se especializó en una enfermedad reumática, la espondilitis, ya que allí están los mejores profesionales. Gracias a esa especialización, el Servicio de Reumatología del Reina Sofía es pionero en España en la atención a la espondilitis. Fuente: CÓRDOBA Local.)

En  You Tube y en algunas entradas de este blog, se pueden visualizar algunos vídeos donde el Dr. Eduardo Collantes explica de forma clara, conceptos sobre la espondilitis anquilosante, y la importancia de las asociaciones de enfermos.
Después de la negatividad de las pruebas de la tuberculosis, la aplicación de Enbrel era viable.
Retirada del biológico de la farmacia del hospital, transporte en la bolsa termo, y al frigorífico de mi casa.
Era la hora de "ponerse las pilas", y dar de lado el miedo a las agujas, empezando a inyectarse uno mismo el medicamento.
Bajo la supervisión de un ATS, me puse yo solito mi primera dosis de Enbrel. El hecho de pincharme solo, me daba más libertad para hacerlo a cualquier hora del día sin estar supeditado al horario de botiquín.
La dosis inicial fue de una inyección de 50 mg/ml una vez a la semana.
Pasaban los días y no notaba alivio terapéutico. Seguía teniendo muchos dolores y no habían desaparecido tan pronto como me ocurrió con el biológico Humira.
La reumatóloga que me controlaba decidió cambiar la dosis, y en vez de ser una inyección de 50 mg/ml una vez a la semana, cambiar a dos de 25 mg/ml semanalmente.

martes, 22 de marzo de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

TERAPIAS BIOLÓGICAS (11)

Permanecía inyectándome Humira cada 15 días. La mejoría de los síntomas articulares había alcanzado la máxima. Por fin podía hacer una vida relativamente normal, dentro de las evidentes limitaciones derivadas   del   anquilosamiento.
Estuve con esa pauta de administración del biológico hasta que comenzó el problema. Según el especialista, se pueden dar casos de fallo del biológico debido a que el organismo lo llega a detectar como una sustancia extraña, entonces actua el sistema inmune y pierde su poder  terapeutico.
Humira me resultó efectivo durante un periodo de 2 años y medio aproximadamente. Pasado ese tiempo, comenzaron los dolores a manifestarse, iban aumentando tanto en intesidad como en áreas, tenía que volver a tirar fuerte de las piernas para caminar, el levantar los brazos por encima del pecho era un suplicio. Temía muchísimo que se desencadenase un brote, para mí, y supongo obviamente que para todos los afectados de espondilitis anquilosante, no sólo supone estar con muchos dolores durante un brote, lo realmente preocupante es que cada vez que se tiene ese brote, la enfermedad (por lo menos en mi caso) da un salto hacia adelante, y entonces aumenta considerablemente el daño articular en  una o varias zonas, que quizás antes no estaban dañadas, y las articulaciones dañadas se deterioran más rápidamente.
Por una situación personal (que no viene al caso) tuve que dejar mi pueblo, incluso cambiar de autonomía: Nací y siempre he vivido en Extremadura, en un pueblecito llamado Navalvillar de Pela, en la provincia de Badajoz. Ahora tenía que irme a vivir a la Comunidad Autónoma de Andalucía, en la provincia de Córdoba.
Este cambio de domicilio me produjo un cierto trastorno. Todo mi historial clínico quedó en Badajoz (Hospital Cormarcal Don Benito-Villanueva), ello suponía empezar de cero, nuevas analíticas, nuevas radiografías, nuevos reumatólogos...
Me instalé en Pozoblanco (Córdoba), el médico de cabecera me derivó al Hospital Reina Sofía de Córdoba. En dicho hospital empezaron a hacerme todo lo necesario para mi nuevo historial clínico. Cuando llegué a Córdoba ya llevaba el fallo consigo de Humira. Ante el aumento de la sintomatología de la espondilitis, y ante la sospecha de que mi organismo pudiese estar fabricando anticuerpos contra los anticuerpos monoclonales de Humira, optaron por prescribirme otro biológico, en este caso Enbrel (Etanercept). Cabe reseñar que al ser yo una persona que no podía tomar Metotrexato (mi organismo enfermaba), y dado que la administración concomitante de Humira y Metotrexato minimiza mucho el fallo biológico, me obligó a este cambio de medicamento.